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Brasil trae nuevos desafíos, para Argentina más

El nuevo presidente electo de Brasil traerá muchos cambios no sólo para la democracia más grande de América Latina sino también para sus vecinos. Jair Messias Bolsonaro tomará el bastón de mando el 1 de enero de 2019, como marca la tradición. Ya comenzaron sus movimientos. Cancillería brasileña, Itamaraty , de gran prestigio por su firmeza y por lograr sostener sus políticas más allá de quien gobierne, gozará ahora de nuevos desafíos. Uno, será luchar contra el predominio de la economía por sobre la diplomacia, con lo cual verá relegado su poder. Y otra de sus nuevas tareas probablemente sea, al estilo de instituciones norteamericanas en la era Trump, contener al nuevo mandatario. En cuanto a la relación con Estados Unidos se presume que Bolsonaro la tomará como prioritaria. Ya ha dicho lo mucho que admira a Trump. Contó muy entusiasmado que éste lo llamo la noche misma de la segunda vuelta. Algunos dudaron de la veracidad pero el norteamericano, al día siguiente, lo confirm...

A tres años de una nueva política exterior Argentina

Afines de 2015 cuando el gobierno de Cambiemos asume el “cambio” en Argentina, la Canciller Susana Malcorra hablaba de la reinserción del país en el mundo. La flamante administración se apresuraba para a asistir a DAVOS, cumbre de reuniones de la élite económica internacional, como muestra firme del giro de política exterior. Según la prensa local los mandatarios de otros países se deshacían en elogios hacia el nuevo presidente. Este giro en las relaciones internacionales intenta ser, como en los noventa, pragmático y predominantemente económico. El gobierno muestra tener una autopercepción de país del tercer mundo pero que, vaya uno a saber porque, debe relacionarse esencialmente con los grandes del mapa. Como si el éxito fuera contagioso. Debido a esto había unas pocas premisas a cumplir de manera urgente: el acuerdo con los fondos buitres era el principal y luego un realineamiento de las relaciones bilaterales dando prioridad a Estados Unidos y Gran Bretaña. Durante el prim...

El momento de la traición

Hace unos pocos días Iván Duque comenzó a gobernar Colombia y va a tener que definir qué rumbo darle a su presidencia. Es el segundo candidato, después de Juan Manuel Santos en 2010, que llega al máximo cargo político de la mano de ex Presidente Álvaro Uribe. Y todos parecen estar esperando lo mismo: que se repita la historia de traición. Pendientes del momento donde Damocles descubre que tiene sobre su cabeza una afilada espada, atada por un único pelo de crin de caballo, que puede caerle encima en cualquier momento. Las dos únicas maneras que ésta se desprenda son: cuando su peso no resista más la delgada cerda o cuando alguien de una buena vez lo corte. ¿Duque lo hará? ¿Entretendrá a Damocles con un gran banquete hasta que se corte el diminuto pelo y caiga sobre él la espada? ¿O no hay ningún banquete y ninguna espada sobre la cabeza de nadie? El primer día hábil después de asumir la presidencia, Juan Manuel Santos, tuvo dos reuniones importantes. Una con Néstor Kirchner, ...

¿Es populista Andrés Manuel López Obrador?

En 2006, cuando el clima latinoamericano favorecía a Andrés Manuel López Obrador perdió las elecciones por un puchito. Gritó, pataleo, denunció fraude, tomó el Zócalo, realizó una ceremonia autoproclamándose presidente legítimo y hasta nombró un gabinete. Pero perdió. En México no hay ballotage y si quería revancha tenía que esperar. Desde 1999 Hugo Chávez venía probando diferentes políticas de izquierda en Venezuela y Lula da Silva gobernaba Brasil desde 2003. A ellos se sumó Evo Morales en 2006 y al año siguiente Rafael Correa en Ecuador. Era el momento, pero no. La oportunidad iba a ser doce años después y con la ola izquierdista en retirada. Hugo Chávez pasó a la inmortalidad dejando a Nicolás Maduro en Venezuela con una enorme crisis económica y migratoria. Lula da Silva preso y envuelto en procesos judiciales por casos de corrupción. Evo Morales sorteando obstáculos, ahora con grandes críticas al nuevo palacio presidencial de lujo, que hace un enorme contraste con el ento...

Una clase sobre democracia

Con la excusa de conversar sobre la necesidad de reforma constitucional en la provincia de Santa Fe, José Luis Rodríguez Zapatero, dio una clase magistral sobre democracia. Fue el miércoles por la tarde, en el teatro Príncipe de Asturias. Y la lección fue para todos, incluido el gobernador Miguel Lifschitz que era el otro protagonista de este diálogo. Pero el invitado era el ex Presidente del gobierno de España y tuvo la oportunidad de explayarse y también aconsejar. Probablemente utilizó sus dotes de profesor que perfeccionó cuando fue docente de Derecho Constitucional en la Universidad de León, hace ya mucho tiempo. Aunque no se puede ocultar que su personalidad y capacidad de oratoria fueron realmente atrayentes contrastando con los de nuestro gobernador,   un hombre más serio y de discurso monocorde. Rodríguez Zapatero condujo a sus “alumnos” al inicio de los tiempos cuando las sociedades descubrieron, por fin, que eran capaces de regirse de manera efectiva por normas...

Rajoy perdió la batalla

Hoy la corrupción es un tema que enoja a cualquiera en cualquier lugar del mundo. Da la sensación que los seres humanos estamos cada vez menos tolerables a esta epidemia que no hizo más que expandirse. Capaz de a poco vayamos creando los anticuerpos. Aunque para un corrupto todavía existe la idea, o tal vez la esperanza, de poder salir ileso de un caso. Con jueces amigos por ejemplo. O con contadores amigos. Y probablemente por eso se siga ejerciendo con tanto esmero. En América Latina el caso Odebrecht puso en jaque a gobiernos de muchos países en relación a la corrupción en la contratación de obra pública, a Brasil principalmente. Por ello, los posibles candidatos a la presidencia de este país, que vota en octubre, enfocan sus campañas políticas en propuestas para combatirla. Lo mismo ocurre en Colombia donde hay ballotage del 17 de junio y en México que también vota Presidente el 1 de julio. En todos, la corrupción es uno de los ejes principales a batallar. Pero vayamos má...

Lo que Emmanuel Macron nos enseñó sobre Donald Trump

En 2018 parece ser Emmanuel Macron quien está más consciente que muchos otros mandatarios de la necesidad de explotar lo que en relaciones internacionales llamamos, gracias a Joseph Nye, el “poder blando”. Un Estado lo utiliza cuando tiene muchas debilidades principalmente económicas y militares. Entonces, al no poder presionar a otros países mediante una intervención o aplicándole sanciones comerciales, se utilizan elementos como la atracción o la persuasión para ver si se logra algo. El joven presidente de Francia parece haber entendido esto a la perfección. En campaña afirmo que buscaba hacer un país económicamente más competente. Pero desde que asumió en mayo de 2017, las manifestaciones no se detienen debido a los recortes en el gasto público y los intentos de reforma laboral que tienden a la flexibilización. Su imagen fue cayendo y hoy cuenta al menos con un 58 por ciento de descontento. Esta debilidad interna es un punto a tener en cuenta. Al exterior, Francia por si s...